Imagina que en una hamburguesería preparas una hamburguesa con queso y, justo después, utilizas las mismas pinzas para servir otra hamburguesa destinada a un cliente con alergia a la leche.
Aunque la segunda hamburguesa no lleve queso, esas pinzas pueden haber transferido pequeñas cantidades del alérgeno.
Eso es contaminación cruzada por alérgenos.
En la mayoría de los casos no se ve, no cambia el aspecto del alimento ni altera su sabor, pero para una persona con alergia puede tener consecuencias graves.
En este artículo descubrirás cómo se produce, qué situaciones la provocan con más frecuencia y qué medidas puedes aplicar para evitarla.
La contaminación cruzada por alérgenos ocurre cuando un alimento que inicialmente no contiene un determinado alérgeno entra en contacto, de forma directa o indirecta, con otro alimento, utensilio, superficie o equipo que sí lo contiene.
Por ejemplo, si cortas un bocadillo con queso y después utilizas el mismo cuchillo para preparar un bocadillo sin queso sin limpiarlo previamente, es posible que el segundo alimento contenga restos de proteínas de la leche.
Aunque la cantidad transferida sea muy pequeña, puede ser suficiente para desencadenar una reacción alérgica en personas sensibles.
Recuerda: la contaminación cruzada por alérgenos no significa que aparezcan trozos visibles del alimento. En muchos casos hablamos únicamente de pequeñas cantidades de proteínas alergénicas invisibles.
Una forma fácil de recordarlo es esta: “Trazas, no trozos.”
Es importante no confundir la contaminación cruzada con las menciones de “Puede contener” que aparecen en algunos alimentos. Si tienes dudas sobre este etiquetado, te explicamos qué significa realmente “Puede contener” en los alimentos y cuándo debe utilizarse.
A diferencia de otros peligros alimentarios, los alérgenos no pueden eliminarse cocinando, congelando o recalentando los alimentos.
Si una persona alérgica consume un alimento contaminado, puede presentar síntomas como:
Por este motivo, prevenir la contaminación cruzada forma parte de una correcta gestión de los alérgenos en cualquier empresa alimentaria.
Aunque cualquier empresa alimentaria debe controlar este riesgo, resulta especialmente importante en:
En todos estos establecimientos es habitual preparar diferentes productos en las mismas instalaciones, lo que aumenta el riesgo si no existen procedimientos adecuados.
Además de prevenir la contaminación cruzada, los establecimientos de restauración tienen la obligación de facilitar información sobre los alérgenos presentes en los alimentos que sirven.
Consulta nuestra publicación ¿Es obligatorio informar sobre los alérgenos en un bar o restaurante?
Cortar un alimento con un alérgeno y después otro sin limpiarlo correctamente.
Especialmente entre alimentos con y sin alérgenos.
Muy frecuente en hamburgueserías, buffets o cafeterías.
Por ejemplo, freír alimentos con gluten y después patatas destinadas a una persona celíaca (aunque en este caso el riesgo está relacionado con el gluten, el principio de contaminación cruzada es el mismo).
Los guantes también transmiten alérgenos.
Especialmente tras manipular frutos secos, huevo, leche o harina.
Las partículas pueden caer sobre otros productos.
Cubetas, bandejas o envases reutilizados sin una limpieza adecuada.
Batidoras, cortadoras, amasadoras o mezcladoras pueden conservar restos de proteínas alergénicas.
Muy habitual en buffets y zonas de autoservicio.
Reducir este riesgo requiere organización y buenas prácticas de manipulación.
Las principales medidas son:
Estas medidas ayudan a minimizar el riesgo y a ofrecer una información fiable al consumidor.
Una forma práctica de ayudar tanto al personal como a los clientes es disponer de una información clara sobre los alérgenos. Si tienes dudas sobre cómo hacerlo, puedes consultar nuestra guía sobre el cartel de alérgenos y conocer cuáles son los 14 alérgenos de declaración obligatoria establecidos por la legislación.
¿Sabrías detectar una contaminación cruzada antes de que llegue un alimento a un cliente con alergia alimentaria?
Con este pequeño juego interactivo gratuito podrás poner a prueba tus conocimientos mediante casos reales inspirados en situaciones que pueden ocurrir en bares, restaurantes, cafeterías y otras empresas alimentarias. Lee cada situación, decide si existe o no riesgo de contaminación cruzada por alérgenos y comprueba al instante si has acertado gracias a una explicación sencilla.
Este recurso educativo está dirigido a manipuladores de alimentos, personal de hostelería, estudiantes y empresas alimentarias que quieran aprender de una forma práctica cómo prevenir la contaminación cruzada y mejorar la gestión de los alérgenos.
Gratuito.
Sin registro.
Menos de 2 minutos.
Puedes repetirlo tantas veces como quieras.
Ponte a prueba. Lee cada situación y decide si existe riesgo de contaminación cruzada por alérgenos.
En nuestro Curso de Gestión de Alérgenos aprenderás a prevenir la contaminación cruzada y cumplir la normativa vigente.
Descubrir el cursoEl Reglamento (UE) n.º 1169/2011 obliga a informar al consumidor sobre la presencia de determinados alérgenos en los alimentos.
Aunque la normativa no describe cada medida concreta para evitar la contaminación cruzada, las empresas alimentarias deben implantar procedimientos que permitan controlar este riesgo dentro de sus sistemas de autocontrol y garantizar que la información facilitada al consumidor sea veraz.
No. Puede producirse en cualquier empresa alimentaria e incluso en el hogar.
No. El calor no destruye las proteínas responsables de las alergias alimentarias.
No siempre. Si se utilizan para manipular distintos alimentos sin cambiarlos, también pueden transmitir alérgenos.
Sí. Basta una pequeña cantidad de proteínas alergénicas para provocar una reacción en personas sensibles.
La contaminación cruzada por alérgenos muchas veces no se ve, pero sus consecuencias sí pueden ser muy graves para una persona con alergia alimentaria.
Aplicar unas buenas prácticas de manipulación, formar correctamente al personal y mantener procedimientos claros ayuda a reducir el riesgo y a ofrecer alimentos más seguros.
Si trabajas en hostelería, restauración o cualquier empresa alimentaria, conocer cómo prevenir la contaminación cruzada es una parte fundamental de la gestión de los alérgenos.
En nuestro Curso de Gestión de Alérgenos Alimentarios aprenderás a identificar los principales riesgos, prevenir la contaminación cruzada, cumplir la normativa vigente y ofrecer una información segura al consumidor.
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